ISBN-10:
1880684241
ISBN-13:
9781880684245
Pub. Date:
11/28/1995
Publisher:
Northwestern University Press
Song of the Simple Truth: The Complete Poems of Julia de Burgos

Song of the Simple Truth: The Complete Poems of Julia de Burgos

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Overview

Song of the Simple Truth (Canción de la verdad sencilla) is the first bilingual edition of Julia de Burgos' complete poems. Numbering more than 200, these poems form a literary landmark—the first time her poems have appeared in a complete edition in either English or Spanish. Many of the verses presented here had been lost and are presented here for the first time in print. De Burgos broke new ground in her poetry by fusing a romantic temperament with keen political insights. This book will be essential reading for lovers of poetry and for feminists.

Product Details

ISBN-13: 9781880684245
Publisher: Northwestern University Press
Publication date: 11/28/1995
Pages: 524
Sales rank: 343,737
Product dimensions: 6.00(w) x 9.00(h) x 1.50(d)

About the Author

Julia de Burgos, born in Puerto Rico in 1914, was an accomplished poet and journalist who was revolutionary in her politics, poetry, and feminism. Avidly supporting the cause of Puerto Rican independence, she was also an internationalist who was anti-Franco, anti-Trujillo, and anti-Somoza. As a feminist and Puerto Rican independentista she paid for her convictions and strength by being persecuted as a political figure. A cultural icon, Julia de Burgos was shamefully neglected as a poet during her lifetime. She died in New York City in 1953.

Read an Excerpt

Song of the Simple Truth

Obra Completa Poética the Complete Poems


By Julia de Burgos, Jack Agüoeros

Curbstone Press

Copyright © 2008 Julia de Burgos
All rights reserved.
ISBN: 978-1-880684-24-5


CHAPTER 1

    #1; A Julia de Burgos

    Ya las gentes murmuran que yo soy tu enemiga
    porque dicen que en verso doy al mundo tu yo.

    Mienten, Julia de Burgos. Mienten, Julia de Burgos.
    La que se alza en mis versos no es tu voz: es mi voz
    porque tú eres ropaje y la esencia soy yo;
    y el más profundo abismo se tiende entre las dos.

    Tú eres fría muñeca de mentira social,
    y yo, viril destello de la humana verdad.

    Tú, miel de cortesanas hipocresías; yo no;
    que en todos mis poemas desnudo el corazón.

    Tú eres como tu mundo, egoísta; yo no;
    que en todo me lo juego a ser lo que soy yo.

    Tú eres sólo la grave señora señorona;
    yo no; yo soy la vida, la fuerza, la mujer.

    Tú eres de tu marido, de tu amo; yo no;
    yo de nadie, o de todos, porque a todos, a todos,
    en mi limpio sentir y en mi pensar me doy.

    Tú te rizas el pelo y te pintas; yo no;
    a mí me riza el viento; a mí me pinta el sol.

    Tú eres dama casera, resignada, sumisa,
    atada a los prejuicios de los hombres; yo no;
    que yo soy Rocinante corriendo desbocado
    olfateando horizontes de justicia de Dios.

    Tú en ti misma no mandas; a ti todos te mandan;
    en ti mandan tu esposo, tus padres, tus parientes,
    el cura, la modista, el teatro, el casino,
    el auto, las alhajas, el banquete, el champán,
    el cielo y el infierno, y el qué dirán social.

    En mí no, que en mí manda mi solo corazón,
    mi solo pensamiento; quien manda en mí soy yo.
    Tú, flor de aristocracia; y yo, la flor del pueblo.
    Tú en ti lo tienes todo y a todos se lo debes,
    mientras que yo, mi nada a nadie se la debo.

    Tú, clavada al estático dividendo ancestral,
    y yo, un uno en la cifra del divisor social,
    somos el duelo a muerte que se acerca fatal.
    Cuando las multitudes corran alborotadas
    dejando atrás cenizas de injusticias quemadas,
    y cuando con la tea de las siete virtudes,
    tras los siete pecados, corran las multitudes,
    contra ti, y contra todo lo injusto y lo inhumano,
    yo iré en medio de ellas con la tea en la mano.


    #2 Intima

    Se recogió la vida para verme pasar.
    Me fui perdiendo átomo por átomo de mi carne
    y fui resbalándome poco a poco al alma.

    Peregrina en mí misma, me anduve un largo instante.
    Me prolongué en el rumbo de aquel camino errante
    que se abría en mi interior,
    y me llegué hasta mí, íntima.

    Conmigo cabalgando seguí por la sombra del tiempo
    y me hice paisaje lejos de mi visión.
    Me conocí mensaje lejos de la palabra.
    Me sentí vida al reverso de una superficie de colores y formas.
    Y me vi claridad ahuyentando la sombra vaciada en la tierra desde el hombre.

    * * *

    Ha sonado un reloj la hora escogida de todos.
    ¿La hora? Cualquiera. Todas en una misma.
    Las cosas circundantes reconquistan color y forma.
    Los hombres se mueven ajenos a sí mismos
    para agarrar ese minuto índice
    que los conduce por varias direcciones estáticas.

    Siempre la misma carne apretándose muda a lo ya hecho.
    Me busco. Estoy aún en el paisaje lejos de mi visión.
    Sigo siendo mensaje lejos de la palabra.

    La forma que se aleja y que fue mía un instante
    me ha dejado íntima.
    Y me veo claridad ahuyentando la sombra vaciada en la tierra
    desde el hombre.


    #3 Río Grande de Loíza

    Río Grande de Loíza! ... Alárgate en mi espíritu
    y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos,
    para buscar la fuente que te robó de niño
    y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.

    Enroscate en mis labios y deja que te beba,
    para sentirte mío por un breve momento,
    y esconderte del mundo y en ti mismo esconderte,
    y oir voces de asombro en la boca del viento.

    Apéate un instante del lomo de la tierra,
    y busca de mis ansias el íntimo secreto;
    confúndete en el vuelo de mi ave fantasía,
    y déjame una rosa de agua en mis ensueños.

    ¡Río Grande de Loíza! ... Mi manantial, mi río,
    desde que alzóme al mundo el pétalo materno;
    contigo se bajaron desde las rudas cuestas,
    a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos;
    y mi niñez fue toda un poema en el río,
    y un río en el poema de mis primeros sueños.
    Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida
    prendida en lo más ancho de tu viajar eterno;
    y fui tuya mil veces, y en un bello romance
    me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.

    ¿A dónde te llevaste las aguas que bañaron
    mis formas, en espiga de sol recién abierto?

    ¡Quién sabe en qué remoto pais mediterráneo
    algún fauno en la playa me estará poseyendo!

    ¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana
    me estaré derramando para abrir surcos nuevos;
    o si acaso, cansada de morder corazones,
    me estaré congelando en cristales de hielo!

    ¡Río Grande de Loíza! ... Azul. Moreno. Rojo.
    Espejo azul, caído pedazo azul de cielo;
    desnuda carne blanca que se te vuelve negra
    cada vez que la noche se te mete en el lecho;
    roja franja de sangre, cuando bajo la lluvia
    a torrentes su barro te vomitan los cerros.

    Río hombre, pero hombre con pureza de río,
    porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.

    Muy señor río mío. Río hombre. Unico hombre
    que ha besado mi alma al besar en mi cuerpo.

    Río Grande de Loíza! ... Río grande. LLanto grande.
    El más grande de todos nuestros llantos isleños,
    si no fuera mas grande el que de mí se sale
    por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.


    #4 Dame tu hora perdida

    De tu existencia múltiple dame la hora perdida,
    cuando vacío de todo, no sientas ni la vida.

    Cuando te encuentres solo, tan lejos de ti mismo
    que te pese la mera conciencia del mutismo.

    Cuando sientas tan fuerte desprecio por lo humano
    que hasta de ti te rías, cual de cualquier gusano.

    Cuando estés tan distante del farsante murmullo
    que deshagas la fórmula de tu arrogante orgullo.

    Entonces, ya vacío de todo, con tu nada
    acércate a mi senda y espera mi llegada.

    Yo te daré la nota más cierta de mi vida.
    Tú me darás la nada de tu hora perdida.

    Yo te daré inquietudes, sentidas emociones
    que turben tu vacío y broten en canciones.

    Tú me darás la nada de la inmortal mentira
    de eternizar las cosas en su inmortal mentira.

    Yo te daré verdades de todo lo tangible
    para pesar la nada de tu vida insensible.

    Y así, tú te darás en mi como si fuera
    mi vida un aletazo de la ida primavera.

    Que nunca ha sido, y siempre se extiende en nuestras almas
    como verdad de nada, igual que las no almas.

    Y yo me daré en ti como futuro incierto
    de tiempos que no han sido, y canción que no ha muerto.

    Y alzaremos en ritmo vibrante y alocado
    la sublime mentira de habernos encontrado.

    Yo, en la nada insensible de tu hora perdida,
    y tú, en la también nada de mi frívola vida.


    #5 Momentos

    Yo, fatalista,
    mirando la vida llegándose y alejándose
    de mis semejantes.

    Yo, dentro de mí misma,
    siempre en espera de algo
    que no acierta mi mente.

    Yo, múltiple,
    como en contradicción,
    atada a un sentimiento sin orillas
    que me une y me desune,
    alternativamente,
    al mundo.

    Yo, universal,
    bebiéndome la vida
    en cada estrella desorbitada,
    en cada grito estéril,
    en cada sentimiento sin orillas.
    ¿Y todo para qué?
    — Para seguir siendo la misma.


    #1 To Julia de Burgos

    Already the people murmur that I am your enemy
    because they say that in verse I give the world your me.

    They lie, Julia de Burgos. They lie, Julia de Burgos.
    Who rises in my verses is not your voice. It is my voice
    because you are the dressing and the essence is me;
    and the most profound abyss is spread between us.

    You are the cold doll of social lies,
    and me, the virile starburst of the human truth.

    You, honey of courtesan hypocrisies; not me;
    in all my poems I undress my heart.

    You are like your world, selfish; not me
    who gambles everything betting on what I am.

    You are only the ponderous lady very lady;
    not me; I am life, strength, woman.

    You belong to your husband, your master; not me;
    I belong to nobody, or all, because to all, to all
    I give myself in my clean feeling and in my thought.

    You curl your hair and paint yourself; not me;
    the wind curls my hair, the sun paints me.
    You are a housewife, resigned, submissive,
    tied to the prejudices of men; not me;
    unbridled, I am a runaway Rocinante
    snorting horizons of God's justice.

    You in yourself have no say; everyone governs you;
    your husband, your parents, your family,
    the priest, the dressmaker, the theatre, the dance hall,
    the auto, the fine furnishings, the feast, champagne,
    heaven and hell, and the social, "what will they say."

    Not in me, in me only my heart governs,
    only my thought; who governs in me is me.
    You, flower of aristocracy; and me, flower of the people.
    You in you have everything and you owe it to everyone,
    while me, my nothing I owe to nobody.

    You nailed to the static ancestral dividend,
    and me, a one in the numerical social divider,
    we are the duel to death who fatally approaches.

    When the multitudes run rioting
    leaving behind ashes of burned injustices,
    and with the torch of the seven virtues,
    the multitudes run after the seven sins,
    against you and against everything unjust and inhuman,
    I will be in their midst with the torch in my hand.


    #2 Intimate

    Life straightened up to watch me pass.
    I began getting lost atom by atom of my flesh
    and slipping little by little to the soul.

    Pilgrim in myself, I walked a long instant.
    I lingered on the route of that errant path
    that opened in my interior
    and I arrived at myself, intimate.

    With myself on horseback I galloped through the shadow of time
    and became a landscape far from my vision.
    I knew myself as a message far from the word.
    I felt myself a life inverted from the surface of colors and forms,
    and saw myself a light scaring man's shadow emptied on the earth.

    * * *

    A clock has sounded the hour chosen by all.
    The hour? Any. All in one.
    The surroundings reconquer color and form.
    Men move unaware
    to grab the minute hand
    that points them in several static directions.

    Always the same flesh silently tightening on the familiar.
    I seek myself. I am still in the landscape far from my vision.
    I go on being a message far from the word.
    The form that recedes and that was mine an instant
    has left me intimate.
    And I see myself a light scaring man's shadow emptied on the earth


    #3 Río Grande de Loíza

    Río Grande de Loíza! ... Elongate yourself in my spirit
    and let my soul lose itself in your rivulets,
    finding the fountain that robbed you as a child
    and in a crazed impulse returned you to the path.

    Coil yourself upon my lips and let me drink you,
    to feel you mine for a brief moment,
    to hide you from the world and hide you in yourself,
    to hear astonished voices in the mouth of the wind.

    Dismount for a moment from the loin of the earth,
    and search for the intimate secret in my desires;
    confuse yourself in the flight of my bird fantasy,
    and leave a rose of water in my dreams.

    Rio Grande de Loíza! ... My wellspring, my river
    since the maternal petal lifted me to the world;
    my pale desires came down in you from the craggy hills
    to find new furrows;
    and my childhood was all a poem in the river,
    and a river in the poem of my first dreams.

    Adolescence arrived. Life surprised me
    pinned to the widest part of your eternal voyage;
    and I was yours a thousand times, and in a beautiful romance
    you awoke my soul and kissed my body.

    Where did you take the waters that bathed
    my body in a sun blossom recently opened?

    Who knows on what remote Mediterranean shore
    some faun shall be possessing me!

    Who knows in what rainfall of what far land
    I shall be spilling to open new furrows;
    or perhaps, tired of biting hearts
    I shall be freezing in icicles!

    Río Grande de Loíza! ... Blue. Brown. Red.
    Blue mirror, fallen piece of blue sky;
    naked white flesh that turns black
    each time the night enters your bed;
    red stripe of blood, when the rain falls
    in torrents and the hills vomit their mud.

    Man river, but man with the purity of river,
    because you give your blue soul when you give your blue kiss.

    Most sovereign river mine. Man river. The only man
    who has kissed my soul upon kissing my body.

    Rio Grande de Loíza! ... Great river. Great flood of tears.
    The greatest of all our island's tears
    save those greater that come from the eyes
    of my soul for my enslaved people.


    #4 Give Me Your Lost Hour

    Of your multiple existence give me the lost hour,
    when empty of everything you won't even feel life.

    When you find yourself alone, so far from yourself
    that the mere awareness of silence weighs upon you.

    When you feel such strong scorn for things human
    that you laugh even at yourself like at a worm.

    When you are so far from the farcical murmur
    that you undo the formula of your arrogant pride.

    Then, already empty of everything, with your nothing
    come close to my road, and wait for my arrival.

    I will give you the truest note of my life.
    You will give me the nothing of your lost hour.

    I will give you restlessness, felt emotions
    that disturb your vacuum and blossom into songs.

    You will give me the nothing of the immortal lie
    of eternalizing everything in its immortal lie.

    I will give you the truths of all the tangible
    to weigh the nothing of your insensible life.

    And thus, you will give yourself in me as if
    my life were a wingbeat of the gone spring.

    That never has been, and always extends itself in our souls
    as the truth of nothing, equal to the non-souls.

    And I will give myself in you like an uncertain future
    of times that have not been and a song that has not died.

    And we will raise in a crazed vibrant rhythm
    the sublime lie of having found each other.

    Me, in the insensible nothing of your lost hour,
    and you, in the also nothing of my frivolous life.


    #5 Moments

    Me, fatalist,
    watching life coming and going
    from my contemporaries.

    Me, inside myself,
    always waiting for something
    that my mind can't define.

    Me, multiple,
    as in a contradiction,
    tied to a sentiment without edges
    that binds and unbinds me
    alternately,
    to the world.

    Me, universal,
    drinking life
    in each shooting star,
    in each sterile scream,
    in each sentiment without edges.

    And all for what?
    — To go on being the same.


(Continues...)

Excerpted from Song of the Simple Truth by Julia de Burgos, Jack Agüoeros. Copyright © 2008 Julia de Burgos. Excerpted by permission of Curbstone Press.
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