Rebota: Cuando tu corazon esta vacio y se han perdido tus suenos

Rebota: Cuando tu corazon esta vacio y se han perdido tus suenos

by Julie Clinton

Paperback(Spanish-language Edition)

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ISBN-13: 9781617954344
Publisher: Worthy
Publication date: 10/14/2014
Edition description: Spanish-language Edition
Pages: 224
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Rebota

Encuentra De Nuevo La Fortaleza


By Julie Clinton

Worthy Latino

Copyright © 2014 Julie Clinton
All rights reserved.
ISBN: 978-1-61795-434-4



CHAPTER 1

Decide respirar, creer y rebotar

Todo el mundo tiene un turno equitativo para ser tan grande como quiera.

Jeremy Collier

"Mi vida está fuera de control".

Yo sabía por el modo en que ella pronunció esas palabras, puntuándolas con sus manos elevadas como si pudiera ser que nunca volviese a agarrar nada ni a nadie, que las decía muy seriamente.

—¿Qué va mal? —le pregunté.

—¡Todo!

Pasó a darme una potente lista de problemas, entre los que se incluían:

—Mi esposo se divorció de mí. Se ha juntado con una zorra a la que conoció en un bar. Yo ni siquiera sabía que frecuentaba bares. Él se quedó con la mitad de la casa y la mayor parte de nuestro dinero, y no hay suficiente para que yo pueda comprar la otra mitad de la casa o pueda pagar mis facturas mensuales. Ha puesto a los niños en contra de mí. Quiere que acuda ante un comité para que me hagan una evaluación mental. Él es quien tiene los problemas mentales. No quiere saber nada de Dios, o de la iglesia, o de mi familia, o de nuestra familia.

Cuando hizo una pausa para tomar aire, yo dije:

—Permite que te lance este salvavidas: puedes hacer algo, y es lo siguiente: puedes tomar una decisión en este momento acerca de cómo vas a responder a todo esto. Tú, sí, tú, puedes tomar una decisión con tu voluntad acerca de lo que vas a hacer en los siguientes minutos, la siguiente hora, el resto de este día.

Ella se quedó callada y fijó sus ojos en los míos.

—Pero ...

—Quiero —le interrumpí— que repitas después de mí estas tres palabras: yo puedo decidir.

Ella lo hizo.

Y entonces preguntó.

—Pero ¿qué puedo decidir? ¿Qué decisiones puedo tomar yo?

—Hay tres principales decisiones que están totalmente en tu capacidad y bajo tu control.

También te digo esto a ti.


Tú estás a cargo de tres decisiones principales

Hay tres decisiones principales que están totalmente dentro de tu capacidad para tomarlas y ponerlas en práctica.


La decisión de respirar

Todas respiramos, desde luego. Debemos respirar para vivir. Los científicos nos dicen que no podemos seguir existiendo si se nos niega el oxígeno durante más de tres o cuatro minutos.

El tipo de respiración del que estoy hablando no es físico. Es emocional, espiritual; es una respiración del alma.

Al igual que Dios nos creó para respirar físicamente, nos llama a respirar en el interior de nuestro ser: emocionalmente y espiritualmente.

Hay dos principios importantes a considerar aquí:

Primero, se debe exhalar antes de poder inhalar. Muchas de nosotras nos aferramos a emociones negativas, reviviendo encuentros negativos o experiencias negativas una, y otra, y otra vez. Necesitamos soltarlas antes de poder aceptar plenamente experiencias y relaciones nuevas y positivas.

Segundo, se debe tener una separación distintiva entre "soltar" y "tomar". El apóstol Pablo escribió varios pasajes en el Nuevo Testamento acerca de esto. Él dijo a los primeros cristianos que había ciertas conductas y actitudes que ellos tenían que "quitarse" para poder "ponerse" una identidad más semejante a Cristo (por ejemplo, ver Efesios 4:21-24).

Todas conocemos sobre ponernos capas cuando se trata de ropa. Heidi, que llevaba puesta toda la ropa que poseía en una caminata montaña arriba para visitar a su abuelo, ¡quizá sea el ejemplo supremo de alguien que viste todo su armario a capas! Vestir a capas tiene una gran ventaja, que también puede ser considerada como su mayor desventaja: las capas causan mayor calor. Vestirse a capas es estupendo para un viaje a esquiar en el invierno. Es terrible para ir a la playa (¡a menos que estés intentando ocultar algo!).

Las capas también añaden volumen, incluso si vistes muchas capas de telas muy finas. No todas las capas de ropa son compatibles; un tipo de tela puede hacer que otro tipo de tela forme bultos o se levante. ¡El resultado es incomodidad!

En términos emocionales, el tener muchas capas a veces se produce cuando revivimos un problema o el dolor relacionado con él hasta el punto en que añadimos múltiples recuerdos de la experiencia a nuestro banco de memoria. El resultado final es con mucha frecuencia un mayor enojo (acaloramiento) hacia una persona o grupo y, junto con ello, una mayor amargura o resentimiento. El resultado continuado es de incomodidad interior; generalmente no nos gusta sentirnos enojadas, amargadas o resentidas. Pero cuando esos sentimientos echan raíces en nosotras, debemos confrontarlos directamente y tratarlos con firmeza.

El proceso por lo general implica cierto grado de separación, dar un paso atrás o un poco de distancia, de modo que podamos obtener nuestra perspectiva y también mayor claridad acerca de lo que estamos haciendo y de lo que debemos hacer para ser libres de todas esas capas.

Lo cierto es que sí necesitamos quitarnos el viejo vestido antes de poder ponernos un nuevo vestido si queremos que el nuevo vestido nos siente bien y sea cómodo. Lo mismo es cierto de nuestras emociones. Necesitamos mudar la vieja herida de modo que estemos preparadas para ponernos un nuevo gozo.

Aprendí hace muchos años que la mayoría de animales heridos en su medio natural buscan inmediatamente ir hasta su cueva para cuidar de sus heridas y descansar. Ellos permiten que una herida se cure, y eso toma un poco de tiempo. Los animales saben por intuición que el sueño es su mejor medicina, y dormir en un lugar seguro no es solamente terapéutico sino también bienvenido.

Ciertamente, ¡no estoy defendiendo que una mujer que está herida se meta en la cama! Eso es lo que hacen algunas mujeres para escapar de las luchas emocionales de la vida, y aunque puede que sea útil durante un par de días, nunca es verdaderamente terapéutico retirarte a tu dormitorio con las persianas bajadas. Si estás durmiendo a fin de recuperarte de una herida, enfermedad o trauma, eso es una cosa. Si estás durmiendo a fin de escapar a tu propia realidad y futuro, ¡esa es otra cosa!

Lo que estoy defendiendo es que encuentres un lugar donde pudieras retirarte durante un breve periodo de tiempo a fin de obtener perspectiva. Podría ser un retiro personal o tiempo con amigas. Podría ser una visita a un spa. Podría ser algunos días en un centro local para retiros o asistir a una conferencia para mujeres.

No hace mucho tiempo conocí a una mujer llamada Jeanne que me dijo que periódicamente va a un convento cercano durante varios días para estar en quietud y leer la Biblia. Jeanne no tiene la misma afiliación religiosa que las mujeres que dirigen el convento, pero ella dijo:

—Soy bienvenida allí como una cristiana que busca más de Cristo. Y ese es verdaderamente el caso. He ido al convento para escuchar de parte del Señor, para estudiar las Escrituras con respecto a alguna situación que esté afrontando, o para examinar mi propio corazón en busca de áreas en las cuales podría estar albergando una actitud de falta de perdón o desconfianza.

—¿Qué tipo de situaciones te han impulsado a acudir a ese lugar? —le pregunté.

—Una vez fui porque sabía que necesitaba hacer algunos ajustes en mi matrimonio. Había estado culpando a mi esposo de nuestros problemas, pero secretamente sabía que yo también estaba contribuyendo a ellos en cierta manera. Fui para escuchar del Señor acerca de , no de él. Otra vez fui porque sentía como si me hubiera golpeado con un muro de ladrillo en mi trabajo. Todo lo que hacía parecía ser muy criticado por personas que durante años me habían estado dando afirmación y aprobación. Necesitaba distanciarme del trabajo y adoptar una nueva perspectiva de lo que yo estaba haciendo y por qué. Y en otra ocasión fui porque simplemente me sentía seca. Había oído hablar a personas sobre periodos en el desierto en su caminar, y de repente supe lo que querían decir. Sentía que mis oraciones no pasaban del techo y que Dios estaba muy lejos.

—¿Estuviste totalmente sola en esos retiros espirituales?

—Sí —me dijo ella—. Iba a la capilla una vez al día en la mañana, y tenía un sencillo y tranquilo desayuno, almuerzo y té en la tarde con las mujeres que vivían allí, pero ellas no interrumpían mi soledad. Yo sabía que estaban allí en caso de que yo quisiera o las necesitara, pero no me abrumaban.

—¿Qué sucedió como resultado de tu tiempo a solas con el Señor?

—Bueno —se rió—, hice algunos cambios muy dramáticos en el modo en que trataba a mi esposo, principalmente en el modo en que oraba por él, y comencé a alabar a Dios por él. Cuando se trató de mi trabajo, busqué un nuevo empleo, y conseguí uno. Ha sido mucho más desafiante, y la nueva empresa es más fuerte financieramente y también opera de modo más profesional. En cuanto al periodo en el desierto en mi viaje de fe, atravesé eso. Aprendí mucho acerca de la oración y especialmente acerca de la ofrenda de acción de gracias y alabanza. Entendí que yo siempre pedía a Dios cosas que quería en lugar de darle gracias y alabarle por su provisión de todas las cosas que yo verdaderamente necesitaba.

¡Qué buenos resultados!

—Si pudieras resumir esos momentos en una o dos palabras, ¿qué dirías? —pregunté.

—Aprendí a respirar —respondió ella.

Retirarte durante un tiempo para respirar no es huir de la vida. Más bien, ¡es correr hacia el Señor! Es correr a Aquel que verdaderamente puede sanarte y restaurarte desde dentro hacia fuera. Es correr a Aquel que toma tus cargas y las cambia por una vida que es verdaderamente "libre". En Cristo Jesús es donde hemos de vivir, y movernos, y ser (ver Hechos 17:28).

Cuando exhalamos nuestro problema al Señor en confesión y oración, unido con la acción de gracias y la alabanza, nos encontramos mucho más dispuestas y capaces de inhalar su Espíritu que da vida, incluida abundancia de paz y de gozo.


La decisión de creer

Tú eres la única persona que verdaderamente puede decidir qué, y en Quién, creerás. La buena noticia es que nadie puede arrebatarte esas decisiones de tu mente y tu corazón. Lo que tú crees con profunda convicción y compromiso se convierte en quién eres. Tus valores y tus creencias son el fundamento para todo lo que dirás y harás en tu vida. Están arraigados en ti de tal manera que se convierten en tus respuestas por instinto.

La buena noticia aquí es también la siguiente: si has adoptado una creencia o valor que descubres que no está en línea con la Palabra de Dios, ¡puedes cambiar de opinión! Puedes decidir adoptar una nueva creencia.

Permite que te dé unas palabras de precaución:

En primer lugar, las creencias han de ser fundamentales y, por lo tanto, deben tomarse muy en serio. No somos camaleones espirituales o emocionales, que cambiamos de opinión continuamente a fin de mezclarnos bien con cualquier grupo de personas en el cual nos encontremos. Debemos tomar muy en serio nuestros valores y creencias, pues están en el núcleo de las buenas relaciones y de todas las "buenas obras" que honran a Dios.

En segundo lugar, no a todas nos enseñaron las "cosas correctas" cuando éramos niñas. Me he encontrado con numerosas mujeres que se gozan mucho en lo que han aprendido en nuestras conferencias para mujeres. Una mujer llamada Flo acudió a mí una vez y me dijo: "¡Estoy muy emocionada! He escuchado cosas este fin de semana que sospechaba que eran verdad, pero eran contrarias a lo que mi madre y mi abuela me habían dicho cuando era niña. Entendí este fin de semana que mamá y la abuela probablemente habrían recibido una enseñanza equivocada de sus madres. Ellas estaban transmitiendo lo que pensaban que era bueno, pero no estaban transmitiendo lo que dice la Palabra de Dios. Ahora que sé lo que mi Padre celestial piensa y quiere, tengo un pensamiento totalmente nuevo; y me siento libre para explorar más plenamente lo que podría hacer con mi vida y cómo podría servir al Señor".

Cuando pienses lo que te han enseñado como creencia o valor, compruébalo con la Palabra de Dios. Si lo que crees no está en consonancia con la Palabra de Dios ... ¡sigue la Palabra de Dios!

Aprendí una buena lección sobre esto de una mujer llamada Cherie. Ella me dijo:

—Julie, mi madre y mi padre eran personas que nunca corrían ningún riesgo, y no querían que yo tampoco corriera ninguno. Continuamente me decían que no debería emprender nuevas aventuras o seguir nuevas metas, y describían detalladamente todas las maneras en que me estaba preparando para el fracaso. Cuando yo seguí corriendo riesgos con mis sueños y metas, ellos adoptaron una táctica ligeramente nueva, que en realidad es una que habían comenzado cuando yo era pequeña. Comenzaron a decirme que yo no era lo bastante inteligente, no era lo bastante talentosa, no pertenecía a la clase social correcta para ser líder o innovadora. Y lo triste es que casi me convencieron de que tenían razón.

—¿Qué hiciste para salir de eso? —le pregunté.

—¡Decidí que iría a mi Biblia y aprendería lo que Dios tenía que decir sobre mí!

—¿Y?

—Y aprendí que Dios dice que soy creada a su imagen (Génesis 1:26). Dios dijo que Él me había creado para ser cabeza y no cola, para estar arriba y nunca en lo más bajo (Deuteronomio 28:13). Aprendí que Dios era mi Creador y que Él me había creado para multiplicarme y tener dominio, y encargarme de las cosas a fin de ayudar a crear un mundo mejor (Génesis 1:28-30). Aprendí que sí tengo asombrosos talentos y capacidades que Él puso en mí, y que debo utilizar esas capacidades para ayudar a los demás. Cuanto más leía la Palabra de Dios y realmente la estudiaba, más iban cambiando mis creencias y valores hacia lo que Dios dijo acerca de mí. Las viejas frases que estaban en mi mente de las voces de mi padre y mi madre comenzaron a apagarse. La Palabra de Dios se convirtió en la voz fuerte.

¡Cuántas mujeres crecen con viejas frases en su mente que son inexactas! Si crees que esto es cierto para ti, embárcate en tu propio descubrimiento acerca de lo que dice Dios en su Palabra. Él tiene planes y sueños para ti que son gloriosos, y tiene un trabajo hecho a medida para que tú lo realices en esta tierra. Cuando descubras las ideas y los planes de Él y comiences a ponerlos en práctica, tu creencia adoptará un vigor totalmente nuevo.

En tercer lugar, las creencias deberían ser continuamente reafirmadas. Cuando conocemos la verdad y estamos caminando en los valores y creencias más elevados, debemos continuamente recordarnos a nosotras mismas lo que creemos y en quién creemos. Como dijo un día mi amiga Angela: "Puede que yo no tenga todas las respuestas, pero conozco a quien sí tiene todas las respuestas. ¡Y camino por la vida agarrada de su mano!".

Hay muchas maneras de reafirmar los valores y creencias, pero desde mi propia experiencia, esos métodos de reafirmación casi siempre me llevan de regreso a la Palabra de Dios. He escuchado de mujeres que:

• diariamente recitan el Padrenuestro y lo utilizan como bosquejo para expresar lo que hay en su corazón y su mente acerca de la provisión de Dios para ellas, su perdón hacia ellas, su liberación del mal, y ascender hasta el trono de su alma donde Él tendrá todo poder, toda autoridad y toda gloria.

• frecuentemente meditan y a veces incluso recitan obras cristianas clásicas, como el Credo de Nicea o el Credo de los Apóstoles. Estas antiguas declaraciones han sido recitadas regularmente por cristianos durante casi dos mil años, y pueden realmente ayudar a afirmar la fe personal. Proclaman la naturaleza de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu. Permiten que la persona exprese lo que cree acerca de su salvación eterna y acerca de su futuro en el Señor.

• han desarrollado un conjunto personal de "versículos por los que vivir". Son versículos que se han aprendido de memoria, y también otros que han escrito en pequeñas tarjetas que llevan con ellas. Tienen versículos escritos que son especialmente significativos para ellas como recordatorios de la presencia de Dios a su lado y acerca de lo que Dios a su lado y acerca de lo que Dios desea, y requiere, de ellas como sus seguidoras fieles.


(Continues...)

Excerpted from Rebota by Julie Clinton. Copyright © 2014 Julie Clinton. Excerpted by permission of Worthy Latino.
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